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¿Tienes una actividad que te encante hacer en tus tiempos libres y a la que quisieras dedicarte la mayor parte de tus días? 

 

Seguramente te has imaginado un trabajo soñado en donde puedas hacer esos pasatiempos que tanto te apasionan, con la posibilidad de que sean además económicamente sostenibles para ti.

Triángulos hechos en papel sobre mesa creando un hexágono colorido. ALT: Triángulos hechos en papel sobre mesa creando un hexágono colorido.

En este artículo te contamos un poco sobre el proceso de emprender y cómo en ese camino la creatividad comienza a hacer parte del propio estilo de vida.

Espíritu emprendedor: el poder creativo de las ideas

 

Cuando te lanzas a emprender, te conectas con esas ideas que alguna vez se te cruzaron por la cabeza y comienzas a darles forma en tu cotidianidad.

El 2020 sin duda nos dio la oportunidad de descubrir nuevas maneras de relacionarnos con los espacios en los que nos movemos, con las cosas que nos apasionan, con nuestro propio cuerpo.

Pudimos descubrir nuevas formas de estar juntos, y a muchos nos reconectó con nuestra capacidad creativa.

Este ímpetu creativo es una curiosidad genuina por explorar nuevas expresiones: escribir lo que observamos, dibujar lo que pensamos, hacer experimentos, entrar en contacto  diferentes materiales…

En algunos casos, este impulso nos lleva a querer descubrir artes y oficios, hacer con las manos objetos físicos para conectarnos con elementos de la naturaleza y con nuestro instinto humano de crear artefactos.

En otros, se traduce más en hacer bosquejos: construir mapas mentales que nos tracen rutas de acción.

Al reconocer la facultad transformadora de las ideas y nuestra capacidad de materializarlas en el tiempo, se activa nuestro espíritu emprendedor,  una fuerza que nos hace sentir capaces de llevar a cabo lo que soñamos para transformarlo en nuevas realidades para nuestra vida.

¿Qué es el emprendimiento?

 

Si nos preguntamos cuál es la definición de emprendimiento la explicación más básica,  y que solemos tener muy presente en nuestro imaginario, es el hecho de tener ¨la capacidad y la voluntad de desarrollar y administrar la apertura de un nuevo negocio junto con los riesgos que esto implica, con el fin de generar ganancias.¨

 

Emprender de alguna manera se relaciona con el hecho de lograr darle forma a nuestros proyectos con el objetivo de monetizarlos. Y aunque en algún momento del camino es cierto que todos quisiéramos ser económicamente autosuficientes con nuestras propias iniciativas, el sólo hecho de pensar en números, finanzas y cifras nos da dolor de cabeza. 

 

 

Por eso muchas veces nos alejamos de esa idea de emprender,  porque no queremos que el dinero sea el motor principal de nuestras acciones, y menos cuando involucra temas que amamos hacer,  porque sabemos que nuestras motivaciones son mucho más complejas.

Sin embargo, podemos hablar del significado de emprendimiento desde la creatividad, asociándolo justamente a esos procesos de aprendizaje que emergen cuando nos lanzamos a intentar algo nuevo que nos inspira.

El espíritu emprendedor, más allá de ¨diseñar, lanzar y administrar un negocio¨, es  hacernos cargo de nuestras ideas y encontrar creativamente los medios para que se manifiesten.

En ese sentido, una de las características del emprendimiento es reconocer que esas abstracciones que eran aparentemente inconcebibles, empiezan a tener una forma concreta y nos dan la fuerza de moldear la realidad a nuestra medida.

Es abrir espacio a la especulación, darle un valor a nuestras proyecciones porque vemos su capacidad de transformarse, de encontrar un lugar y por lo tanto, de generar vínculos y movimiento en nuestro propio entorno.

Emprendimiento creativo: un medio para romper el status quo

 

Emprender un nuevo proyecto a través de la creatividad y desde lo que nos atrae, nos da la oportunidad de asumir una nueva actitud frente a la vida.

Por un lado, nos motiva a observar nuestro alrededor más conscientemente, a ver las mismas cosas de todos los días desde otro ángulo.  

Esta contemplación consciente nos permite encontrar en los detalles las respuestas que nunca habíamos visto, aun cuando siempre habían estado ahí.

Por otro lado, nos invita a replantear nuestros hábitos e intentar al máximo hacer nuestras propias cosas. Lo que usamos, compramos y a quién apoyamos, determina lo que somos, el presente que queremos.  

Emprender, se convierte entonces en la oportunidad para hacer algo propositivo por aquello que no nos gusta y lo que consideramos se debe cambiar.

Para nosotros  emprender desde lo creativo significa reconocer que los propósitos individuales se sintonizan con los de las otras personas, y que son las redes de intercambio las que le dan valor a esas ideas y las que permiten que se conviertan en hechos o verdaderas acciones.

Pensar el emprendimiento desde los procesos de aprendizaje comunitarios, nos lleva a un verdadero cambio de pensamiento, pues nos saca de una dinámica de poder competitiva y nos hace partícipes de nuevos sistemas colaborativos en constante movimiento y transformación.

Las tribus: el motor para el emprendimiento colectivo

 

Seth Godin, filósofo estadounidense profesor, escritor y especialista en marketing, propone volver al concepto de las tribus. En su charla TEd, ¨Las tribus que lideramos¨, que te recomendamos ver si te gustan estos temas, plantea justamente esta necesidad de enfrentar el statu quo desde nuestras curiosidades y lo que consideramos es urgente cambiar. 

Ahí, la idea que inicialmente nace desde una inquietud personal, se convierte en un verdadero movimiento cuando se interconecta con estas tribus, grupos de personas de diferentes rincones del planeta que tienen afinidad con nuestras propuestas. 

Ya no se trata de llegar masivamente a todo el mundo, sino de llegar a quienes realmente sienten interés por apropiarse también de esos mensajes y de esos cambios.

El poder de estas tribus está en su capacidad de romper las fronteras y los límites impuestos para generar comunidad alrededor de encuentros virtuales o presenciales, aprovechando al máximo las nuevas tecnologías para comunicarse y construir reflexiones.

En la dinámica de la tribu, cada quien se dispone a compartir sus experiencias sobre un tema u oficio, y está abierto a escuchar las de otras personas. De esta manera, nos damos cuenta del alcance exponencial que tienen nuestras ideas para crearse, difundirse e implementarse colectivamente

Entrar en contacto con otras propuestas, comienza a darle un nuevo significado a nuestra relación con el dinero y los negocios: valoramos nuestros trabajos y otros procesos de aprendizaje. 

Reconocemos la inversión de tiempo y energía que estos emprendimientos demandan y nos convencemos de la necesidad de que sean económicamente autosuficientes, lo que nos permite tener unos recursos estables para seguir tejiendo estos engranajes de intercambio.

Aprendizaje: una herramienta para emprender

 

En el momento en el que asumimos un emprendimiento como una herramienta creativa para transformar nuestro ambiente, estamos proponiendo nuevas formas de ser, de pensar, de interconectarnos, y por lo tanto, de aprender.

Lo esencial del camino de emprender, y que hace parte de la apuesta pedagógica de Cuadrilla, es establecer relaciones de afecto y confianza que privilegien los vínculos más que los mismos proyectos y que propicien espacios para la  resolución de preguntas de manera colectiva.

Esos nuevos procesos de aprendizaje buscan construir ecosistemas de investigación, de exploración y de creación, donde surgen reflexiones críticas. 

Son espacios de encuentro entre personas diversas, con curiosidades en común pero también con inquietudes personales, con ritmos y maneras de crear distintas.

El proceso de aprendizaje es, en ese sentido, un camino en múltiples vías donde es válido perderse o equivocarse, y donde lo primordial es crear entornos donde cada quien hace consciente sus propósitos a través de experiencias de diálogo e interlocución.

Más que un conocimiento que se adquiere por memorización en un proceso académico, vemos el aprendizaje como un proceso en el que las personas puedan explorar distintas posibilidades en el hacer y por lo tanto, encontrar sus propias herramientas para sus creaciones y emprendimientos.

Cuadrilla: una comunidad para emprendedores creativos en Bogotá

 

Partiendo de esta propuesta pedagógica, estamos convencidos en Cuadrilla de que la creatividad, la curiosidad, la ética del cuidado y el emprendimiento en Colombia, son la guía para generar un cambio positivo en la sociedad.

Por eso construimos este espacio inspirador para reunir a diseñadores, artesanos, artistas, arquitectos y entusiastas de Bogotá, que piensen también que a través de estos intercambios se construyen verdaderas transformaciones colectivas.

La ola de este tipo de iniciativas ha aumentado en las últimas décadas alrededor del mundo, en países como Estados Unidos y España es cada vez más común encontrar espacios de coworking destinados para emprendedores creativos que trabajan con artes y oficios como cerámica, carpintería, metales o serigrafía.

Usualmente son viejas fábricas en zonas industriales de las ciudades, renovadas con una arquitectura y diseño innovador, que incluyen desafíos sustentables en sus construcciones, dando por ejemplo una presencia protagonista a la naturaleza o buscando sistemas de optimización y reutilización de los recursos.

 
 
 
 
 
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Pero más que espacios de trabajo o talleres, estas propuestas hacen parte de una filosofía de vida que dignifica y valora estos oficios y los reconoce como campos laborales viables para las nuevas generaciones. Es una apuesta por resignificarlos socialmente y darle las condiciones óptimas para que puedan desarrollarse. 

Como lo menciona un proyecto en Barcelona, el TMDC (Taller para la Materialización y el Desarrollo de (grandes) Conceptos)

¨Queremos salir del cuartucho de atrás, del garaje, del sótano, y de todos esos sitios que eran la única opción porque todo lo demás era muy caro. Nos gusta lo que hacemos, y queremos hacerlo en un sitio que nos guste. Creemos que fabricar es algo digno y queremos hacerlo a lo grande.¨

Estamos de acuerdo en que es el momento de darle un lugar óptimo y flexible a nuestro trabajo, para poder fabricar con máquinas y herramientas de alta calidad,  que permitan a cada quien materializar y darle forma a sus emprendimientos.

Este nuevo proyecto en Bogotá, es una incubadora de ideas para fabricar, hacer con las manos, sentarnos a pensar y encontrar nuevas formas de relacionarnos.

Aquí, más que construir objetos, exploramos para establecer relaciones y sugerir nuevos estilos de vida, donde nos reconozcamos como parte activa de un planeta y de una comunidad que pide a gritos múltiples cambios.

Creemos que es indispensable cuestionar nuestras propias estructuras, e inventar nuevos hábitos y sistemas de aprendizaje, como un acto para movilizar lo que queremos cambiar en este mundo.

Sabemos que emprender no es una decisión fácil, que está llena de retos y de miedos.  Pero creemos también que es ahí donde está el encanto, que es esa misma emoción incierta e incómoda la que nos impulsa y nos obliga a descubrir lo que no sabemos. 

Le apostamos a un ambiente colectivo de apoyo mutuo tejido a partir de tiempo compartido. Soñamos con sumar emprendimientos creativos que se moldeen durante el propio camino, donde se aprende a través de experimentos lentos o procesos que pertenecen a la pausada transformación de los materiales y de las ideas.

Desde la comunidad de Cuadrilla, te invitamos a lanzarte a hacer esa idea que has tenido en mente o a emprender eso que has soñado.

A transformar tu escritorio de oficina en una mesa de trabajo compartida, donde puedas darle forma a todas las ocurrencias de tu imaginación.

Tags: Emprendimiento
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